Bucear en aguas turbiasLa directora Paz Encina aborda en "Ejercicios de memoria" la dictadura de Stroessner en Paraguay. El ensayo poético presenta la vida del médico Agustín Goiburú, el principal opositor al régimen y desaparecido en el marco del operativo Cóndor.

(Edición de imagen: Nacho Carrera)

“Uno no se resigna nunca a saber dónde lo enterraron. Nunca se sabe si está realmente muerto o no. Es como que uno tiene la esperanza de que pueda aparecer en algún momento…hasta hoy”, se escucha mientras la pantalla muestra una casa vacía. Es la voz de Rolando Goiburú Benítez, hijo de un desaparecido de la dictadura paraguaya, que ofrece su testimonio en Ejercicios de memoria. Paraguay vivió 35 años en la oscura dictadura de Alfredo Stroessner; Paz Encina la condensa en 70 minutos a partir del caso de Agustín Goiburú, el principal opositor al régimen.

Goiburú fue secuestrado por primera vez en 1969 cuando estaba pescando con Rolando, que en ese entonces tenía 11 años. Luego de un año, logró escapar haciendo un túnel en la comisaría que lo tenía detenido. En 1974, luego de veinte años de dictadura, Goiburú estaba convencido de que la caída del régimen se lograría solo por medio de la violencia y participó de un plan para matar al dictador. El plan falló, los involucrados fueron torturados -aún permanecen desaparecidos- pero Goiburú logró escapar. Perseguido por una red de espías, se mudó junto con su familia a Paraná, Entre Ríos, en 1975 donde también lo vigilaron, dado que las dictaduras latinoamericanas colaboraban entre sí mediante el Plan Cóndor. Así, el 9 de febrero de 1977 lo secuestraron y su cuerpo, como atestigua su hijo, nunca fue encontrado.

Ejercicios de memoria 3

La cuidada fotografía de Matías Mesa se palpa desde el inicio del film.

Esa historia actúa de telón de fondo en Ejercicios de memoria. Sin embargo, hay un carácter universal en la película que la hace inteligible en otras latitudes: se trata de reflexionar sobre los gobiernos autoritarios, sus modos de control y vigilancia. El film de Encina no es un documental de denuncia sobre los 35 años de gobierno militar en Paraguay sino una manera de ponernos en la piel de las personas que lo padecieron. En este sentido, los testimonios ofrecen más sensaciones e invitaciones a la reflexión que datos duros: ¿cómo hubiese sido la infancia de esos niños, hoy adultos, de no haber vivido en dictadura? ¿Cómo es la vida cuando se cambia quince veces de domicilio?

De esta manera, lo destacado de la película pasa por el lado formal. Materiales de archivo, entrevistas, voz en off y ficcionalizaciones pueden ser la materia prima de un documental. Y Ejercicios de memoria no escapa a esos recursos. Sin embargo, hay algo distintivo en este film: cada una de esas herramientas presenta algún giro en su uso. Los materiales de archivo no son sólo fotografías familiares sino que también aparecen en pantalla imágenes producidas por la dictadura, exhibiendo el sistema de vigilancia de las dictaduras latinoamericanas que actuaban dentro del Plan Cóndor. Este uso de los Archivos del terror demuestran el accionar de la dictadura. Negarla ya no es una opción.

A su vez, las entrevistas no son a cámara, la directora prefirió usar solo la pista de audio para estructurar el relato mientras que en imagen plasmó ficcionalizaciones con un gran sentido artístico. Por último, las voces en off de la realizadora y de un niño, completan el ejercicio poético del film.

El audio de las entrevistas marcan el relato. Los hijos de Agustín Goiburú recuerdan su historia personal y la de su país. Sus voces quedan en el aire. Ejercicios de memoria sumerge al espectador y lo deja meditando, pensando en el pasado y el presente, aún cuando la sala haya prendido sus luces y haya que abandonarla.

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