Crítica

“Comience su propio incendio, La Negra no piensa por usted”Julieta Rocco se sumerge en las actuaciones de La Organización Negra, un grupo que rompió los moldes del teatro en los años 80.

Organización de la mirada para el ejercicio de la sublevación. Oscurecer la “vista clara” de la realidad. Documentar el propio caos. Es que de eso se trata La Organización Negra / ejercicio documental de Julieta Rocco. De chicos nos inculcan el deber del orden, seguir las tradiciones, el buen lenguaje y la buena medida, sin decirnos que el orden en sí mismo no es más que la posición dominante de la quietud, mientras que el caos es la infinita posibilidad del hombre para ser y para hacer. Rocco revive a través de su mirada cinematográfica la experiencia maldita y caótica de La Organización Negra (LON), grupo que rompió el paradigma de cómo hacer teatro, que enriqueció su lenguaje, logró desnaturalizar la mirada del espectador y borró los límites espaciales en donde se podía desplegar un espectáculo.

Cemento o la Facultad de Ingeniería son intervenidos totalmente bajo una estética post-apocalíptica o post industrial para hacer perder la imagen del hombre en una más sombría de entes sin palabras. El Obelisco de Buenos Aires como un escenario para hacer alpinismo. Sea aéreo o llano, público o privado, el espacio era intervenido artísticamente por los miembros de LON y con el documental podemos ver algunas pinceladas inéditas de estas obras, al mismo tiempo que conocer la palabra de los integrantes que fueron parte de este incendio urbano.

El film de Rocco recorre la historia del grupo artístico cuyo origen se da en los pañales democráticos del año 1984, cuando todavía se respiraba un olor nauseabundo, aún no clarificado pero con sabor a muerte, hasta su separación definitiva en el 1992. La directora logra trazar en su obra con delicadeza poética, la esencia oscura post-punk industrial de LON. Nos mete de lleno en la máquina del tiempo para ya no saber si son los ochenta del siglo XX o si ya se camina el nuevo siglo XXI.

Así, el documental expone la fragilidad de los horizontes cuando el arte hace su jugada más violenta, logrando captar la “espontaneidad incontrolable” de dicho grupo que supo “detener el tiempo” y “ganarle a las vidrieras”, que pudo romper el espacio y domar al aire. LON fue mucho más que un movimiento efímero: desenvolvió un “teatro de guerrilla” que, lejos de reivindicar la belleza, resaltó la gravedad de esta tragedia que llamamos vida.

Fotografía: Pompi Gutnisky

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