Corroborar el mitoLa arquitectura parisina y porteña unidas en el enigma de una sociedad secreta de fines del siglo XIX.

En distintos rincones de la Ciudad de Buenos Aires hay un poco de otras ciudades europeas. El diseño arquitectónico de la Belle Époque, en especial el de París, llamó la atención del director Luis Bernardez para gestar su ópera prima Los Corroboradores, una historia enigmática sobre una sociedad secreta que impulsó la copia de edificios franceses para el desarrollo de una “París del Plata”.

Bernardez (re)construye el mito de una élite aristocrática, surgida posiblemente a través de la figura del ex presidente Carlos Pellegrini. La historia es narrada por Suzzane, una periodista francesa que, apoyada en su intuición y tenacidad, decide viajar a Buenos Aires para contactar a Martín Dressler, una fuente que le promete la verdad detrás de “los corroboradores”. Dressler no aparece y la periodista queda atrapada en su investigación por una sucesión de tarjetas con pistas que la llevan a recorrer distintos edificios porteños inspirados en otros construidos en la ciudad parisina.

Conspiradores unitarios, imitadores del estilo francés o miembros de una élite con sueños de pertenencia europea. Todo eso podrían ser “los corroboradores”. Frente al mito, las pruebas y el relato oral. Las imágenes de mil novecientos y las voces de distintos especialistas sostienen la narración propuesta y llevada al extremo de lo inverosímil por el director.

Los Corroboradores es una muestra de la flexibilidad que puede tener el género documental. Bernardez propone un rompecabezas al que le faltan piezas y pone con cámara en mano a su periodista investigadora para encontrarlas. Las formas del cine documental pueden ser utilizadas para intentar mostrar una realidad, representarla, o como en este caso, diseminar un mito. ¿Verdadero? ¿Falso? Factible.

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