El cine político y social: del último golpe a nuestros díasUn repaso por las distintas etapas del documentalismo político de Argentina de la mano del investigador Javier Campo.

Isabel Perón fue detenida en Aeroparque luego de bajar del helicóptero rojo y blanco presidencial. Las Fuerzas Armadas habían tomado el poder. Desde ese momento, en las siguientes cuatro décadas, el documentalismo argentino pondría especial énfasis en la recuperación y protección de los derechos humanos. El investigador de cine Javier Campo* repasó junto a Registro Documental la filmografía político social desde el golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976 hasta hoy.

“Entre 1976 y 1980 los films tienen la misma tónica que otros anteriores a la dictadura. Son de denuncia explícita en favor de tratar de incidir en una coyuntura política desfavorable para las organizaciones armadas y los militantes que quedaron en Argentina”, explica Javier Campo sobre los primeros documentales tras la puesta en marcha del autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional.

Los directores Jorge Cedrón, Rodolfo Khun y Gerardo Vallejo son los realizadores más representativos del cine del exilio que solo produjo una película de ficción. Para el investigador y autor del libro Cine documental argentino. Entre el arte, la cultura y la política en este primer período sobresale Resistir de Jorge Cedrón, film que hace poco fue restaurado gracias a Fernando Peña y Lucía Cedrón.

En los años previos al retorno a la democracia se produce una ruptura entre los cineastas y las organizaciones políticas. Vale como ejemplo el relato de Nerio Barberis, miembro del Cine de la Base, tras la producción de Las tres A son las tres armas: “Por un lado el PRT se apropió de esta película y nos criticó el uso de la carta de Walsh que era un militante montonero, y por otro, Montoneros también se la apropió, les dijimos que esta era nuestra película y que se vayan a la puta que lo parió y que sirva en todo caso para favorecer la aparición con vida de los desaparecidos”.

A partir de los años 80 hay películas que no denuncian a la dictadura sino a sus consecuencias, las personas desaparecidas, además, se centran en actores sociales que no habían sido políticos, como las Madres de Plaza de Mayo en Todo es Ausencia de Rodolfo Khun y Cuarentena, exilio y regreso de Carlos Echeverría que volvió a la Argentina con Osvaldo Bayer.

Los juicios a militares marcaron otro punto de inflexión en el documentalismo argentino.  “En ese momento se produce el pasaje de narrativas revolucionarias a narrativas humanitarias, en coincidencia con la estrategia de organizaciones de derechos humanos y de detenidos aparecidos en los juicios”, dice Javier Campo.

Nota dictadura 16

A la izquierda, la mujer de un desaparecido cuenta su caso a la TV alemana en un testimonio que luego será utilizado en “Cuarentena: Exilio y regreso”. A la derecha, Analía Couceyro se prueba la peluca para “Los rubios”.

La transformación de horizontes por parte de documentalistas se extiende a fines de los ‘80 y principios de los ’90. “Hay pocas alusiones a la militancia política en ese período, que sobre todo va a afectar a los realizadores que eran pequeños en aquel momento o que eran hijos de desaparecidos”, señala Campo. Jóvenes cineastas que luego serán parte de una nueva generación que irrumpe a fines de los ‘90 y principios del 2000 con films políticos autobiográficos, como Papá Iván, Los Rubios y M.

La dictadura generó la necesidad de espacios de expresión transversales a distintas generaciones y a las coyunturas políticas del país. Después de una de las dictaduras más sangrientas de la historia de América latina resulta lógico que el concepto de derechos humanos se asociara a las atrocidades cometidas por el gobierno de facto.

“Hoy en día se siguen realizando films sobre este genocidio social que fue un cisma en la historia política argentina. También en la actualidad surgen otras películas sobre derechos humanos cercenados después de 1983”, reflexiona el investigador en cine documental.

*Javier Campo es investigador en cine doctorando en Ciencias Sociales (UBA) y director de la revista digital Cine Documental, autor del libro “Cine documental argentino. Entre el arte, la cultura y la política” y coautor de las obras  “Una historia del cine político y social en Argentina” y “Reflexiones teóricas sobre cine contemporáneo”.

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