Crítica

Las curas misteriosas de un puebloCon "El espanto", Martín Benchimol y Pablo Aparo presentan un pueblo bonaerense alejado de los saberes de la ciencia moderna.

Dolores de cabeza, fiebre, depresión. Esos son algunos de los síntomas que los vecinos de El Dorado señalan al momento de diagnosticar «el espanto». En este pueblo bonaerense, la medicina no es una opción y han desarrollado otro modo de vivir y de curar. ¿Qué es el espanto? ¿Qué causas lo provocan? ¿Quién lo cura? El film de Martín Benchimol y Pablo Aparo irá planteando esas preguntas, algunas con respuestas y otras capaces de abrir nuevos interrogantes.

Mediante entrevistas, los directores le darán voz a los habitantes de El Dorado. Una de las primeras revelaciones es que no necesitan médicos, pues allí se curan entre ellos: “Si me duele la muela, me paso un sapito para que calme el dolor”, dice una de las entrevistadas. Aquí, quizás, podríamos preguntarnos qué responsabilidad tiene el Estado como para que los habitantes se resignen a la posibilidad de ser atendidos en hospitales, con profesionales de la salud. Sin embargo, el film recorre otro camino y deja ver cómo los habitantes del pueblo han desarrollado un modo de vivir alejado al de la medicina moderna.

Los realizadores se encontraban terminando el rodaje de su primera película –que también transcurre en un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires– cuando tuvieron una experiencia extraña con los lugareños. El director Martín Benchimol recuerda: “Una señora se había enfermado. Preguntamos cómo hacer para llevarla al médico porque estaba lloviendo y los caminos estaban embarrados. Nos respondieron que no hacía falta. Al rato, la visitó un vecino del pueblo y le realizó una cura a palabra”. Desde esa situación que disparó la idea del documental hasta el estreno de la película en el BAFICI pasaron cuatro años.

Pero no todo en El espanto es sobre estos métodos no convencionales respecto a la medicina. “Es un documental de misterios que te invita a conocer un mundo ignorado, nuevo, a adentrarse en el microclima de este pueblo que tiene sus reglas propias”, define Benchimol. En el film, los directores retratan al pueblo y, en algunos testimonios, se cuelan reflexiones sobre la sociedad.

Allí, se observan respuestas que podríamos catalogar como ‘retrógradas’. Esa idea de que es un pueblo ‘atrasado’, con pensamientos que ‘que parecen del siglo XVIII’, supone una concepción de la historia como un progreso contínuo, ascendente, lineal. Pues bien, con El espanto vemos que no es así. La Argentina no es un todo homogéneo: coexisten, en el país, una Ley de Matrimonio Igualitario votada por unanimidad y un pueblo donde la homosexualidad es todavía “algo raro”. ¿Qué hacer ante esos testimonios? ¿Sacarlos porque no coinciden con nuestros pensamientos? Los directores deciden dejarlos y representar las contradicciones propias de un país.

En sus 65 minutos, el film presenta un pueblo con sus secretos. Martín Benchimol y Pablo Aparo irrumpen en la aparente simpleza de El Dorado para introducir preguntas a sus habitantes y, de esa forma, reconstruir la compleja trama que compone su micromundo. A su vez, El espanto presenta con un halo enigmático a un personaje, sin cerrar el discurso sobre quién es y qué hace efectivamente.

 

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  1. Vienen a rosario?

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