Entrevistas

Una pasarela que incluye"Guido models" rescata la historia de un inmigrante boliviano que promueve un discurso de inclusión en el mundo de la moda. Julieta Sans, directora del documental, cuenta algunos detalles del film.

La lluvia rebota en el cemento y se hunde en la tierra que hace al camino. Una chica camina hábilmente con tacos desafiando las adversidades de ese sendero sinuoso. Hacia el final, una carpa hace las veces de camarín donde un grupo de mujeres se maquillan, bromean y se cambian. Ellas son las modelos de Guido Fuentes que saldrán para desfilar en los pasillos de la Villa 31 ante algunas cámaras de televisión.

Guido es un inmigrante de Bolivia que vive hace 20 años en Argentina. Diseña vestidos, los confecciona y también tiene una escuela de modelaje donde ofrece una oportunidad a las chicas del barrio para que tengan una salida laboral diferente. De diversas partes del mundo le hacen entrevistas por su proyecto que no logró sin esquivar, previamente, algunos obstáculos: antes de su vida en el mundo de la moda, Fuentes supo ser albañil. “De hecho, construyó la casa donde actualmente vive”, comenta Julieta Sans, directora de Guido models, el documental que lo retrata.

La realizadora es también migrante. Nació en Argentina y, luego de la crisis del 2001, viajó a Europa junto a sus padres. “En ese sentido me identifico con Guido, sé lo que es llegar a un país completamente solo, empezar desde cero. Casi toda mi vida adulta la pasé afuera”, recuerda Sans.

— ¿Por qué decidiste volver?
— Vine de visita después de cuatro años estando afuera. Ni pensaba vivir acá. Pero sentía por primera vez que la ciudad estaba diferente, que había algo en el clima que me hacía sentir una nostalgia que no había percibido en visitas anteriores. Y además me encontré con la historia de Guido. Una mezcla de todo eso me hizo volver.

— ¿Como fue ese primer encuentro con Guido? ¿Cómo llegaste a él?
— Encontré un pequeño recuadro en un diario donde retomaban su palabra. En una cita él decía que estaba muy indignado con el gobierno de la Ciudad porque no le facilitaba una pasarela para hacer un desfile.  Me llamó mucha la atención esa manera de hablar con tanto ímpetu sobre su proyecto. El día que lo fui a conocer, Guido había preparado todo como si fuera una de esas notas con formato magazine y 15 modelos super producidas. No había entendido todavía lo que quería hacer yo. Visualmente fue muy interesante pero no pudimos hacer mucho ese día.

— En cuanto a la narración de Guido models pareciera que lo central es el viaje a Bolivia. ¿Fue algo pensado previamente o se dio en el montaje?
— Siempre supe que era importante el viaje y que iba a ser parte de la película. Pero teníamos dudas si iba a ser eso o un gran desfile que organizamos que finalmente no quedó y que se llevó gran parte de nuestros recursos. Es muy difícil anticiparse a esas cosas. Más que nada en un documental de observación porque lo que me interesaba no era hacer una gran historia sino contar una mínima historia, que haya un recorrido circular para adentrarse en el mundo de Guido y que el viaje sea el clímax. Además, para mi era esencial porque mostraba a Guido en su tierra mostrando orgullosamente lo que había logrado.

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Delia posa ante las cámaras en un desfile organizado en los pasillos del barrio Padre Mugica.

— ¿Por qué incluiste las historias de Delia y Sonia? ¿Qué te aportaban?
 Todo el proyecto de guión se armó teniendo en cuenta a las chicas. Ellas son, de alguna manera, la expresión del deseo de Guido. Todo su proyecto lo tiene que depositar no solo en la ropa sino también en ellas, en modelos cercanas en las que tiene esperanza para verlas triunfar.

— En un momento, en la televisión boliviana, remarcan el éxito de Guido en Argentina. Pero ¿qué es el éxito cuando vemos que Guido lucha tanto?
— Eso de qué es el éxito era algo que me interesaba tocar. Un amigo me dijo que después de ver la película se había ido triste porque Guido no triunfaba. Y yo le dije: “¿pero qué es triunfar?” Porque para mí sostener un proyecto a lo largo del tiempo es triunfar. Por otro lado, hay una concepción del éxito que remite a la exposición mediática y en ese programa aluden a eso. Guido salió en muchos radios, revistas, canales de televisión: eso para la presentadora del programa de Bolivia es ser exitoso y está bien, es válido.

— ¿Por qué decidiste hacer un documental de observación? ¿Por gusto o porque la historia lo demandaba?
— Tenía claro que no quería hacer nada con entrevista directa. Y quería ser fiel a mi pasado/presente como fotógrafa. Entonces buscaba hacer un retrato, o recrear el pequeño clima de una persona más que forzar la entrega de mucha información. Por otro lado, quería ahondar en el personaje.  Tenemos ese material donde se ven cuestiones más íntimas de Guido pero finalmente no funcionaban. Lo que sí resultaba interesante era ver esa cuestión enigmática del personaje, como si estuviéramos cerca pero a la vez no se supiera todo.

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