“Estoy acá y quiero ayudar a mi familia”  El documental dirigido por Juan Manuel Bramuglia y Esteban Tabacznik se presenta como un quiebre del estereotipo africano. Dos amigos senegaleses charlan sobre sus vidas y el intercambio cultural entre Buenos Aires y Dakar.

Se los ve en los barrios de Buenos Aires y en distintas ciudades del interior, al costado de un puesto o de a pie vendiendo bijouterie, relojes o carteras. Lejos de este estereotipo que encasilla a migrantes africanos, en Estoy acá (Mangui fi), los directores Juan Manuel Bramuglia y Esteban Tabacznik observan en profundidad los sentimientos y las experiencias interculturales vividas por Ababacar Sow y Mbaye Seck, dos amigos senegaleses que viven en Argentina.

En Senegal, la etnia wolof practica el Islam y representa alrededor del 40 por ciento de la población. Para ellos “modu modu” es aquel que viaja, que migra a otro país para trabajar y enviar dinero a su familia. Ababacar y Mbye viajaron a nuestro país con ese objetivo y apenas llegaron comenzaron a ganarse la vida como vendedores ambulantes.

En Puerto Madero, en el camino al costado del río, Ababacar le dice a Mbaye que los argentinos no somos ricos pero que nos percibe como personas libres. Su amigo le responde que todavía no vio por ningún lado la belleza de nuestra tierra de la que tanto se escribe y habla. Ababacar contesta que a él le gusta vivir aquí.

La mirada fija y en silencio que tenemos de los africanos en la calle se quiebra por distintos motivos en esta película. En primer lugar porque ambos amigos no solo hablan el idioma nativo wolof, también hablan en español. Nos enteramos lo que piensan de los argentinos y de la vida en Buenos Aires. Entre varias cosas, dicen que vivimos desconfiando unos de otros por miedo a que nos roben, algo que para ellos no ocurre en Dakar, la capital senegalesa.

La ruptura del estereotipo ocurre también porque las ideas de Ababacar y Mbaye se complementan con el intercambio sociocultural que mantienen con los porteños, lo que a largo plazo les marca rumbos diferentes. Mientras uno de ellos consigue un trabajo fijo de traductor en una entidad pública y se casa con una argentina, el otro pasa cinco años con un maletín tratando de vender cosas y con deseos de juntar dinero para regresar a su país, hasta que viaja y vemos un poco de su realidad en Senegal. Para uno de los amigos, el presente le brinda posibilidades de pensar un futuro; para el otro, la precariedad lo obliga a preocuparse por el dinero en el corto plazo.

Estoy acá (Mangui Fi)

Las charlas entre ambos y el relato en off con el que cada uno de ellos narra un poco del día a día de trabajo, se intercalan con ambos mirando a cámara y hablando en español. Nos cuentan lo más intimo de sus historias y refutan varias creencias argentinas sobre su comunidad, como por ejemplo, cuando dicen que no sienten que en Senegal se viva peor que en varios lugares de Buenos Aires y el conurbano.

Si bien el registro observacional de la película presenta algunas dudas por situaciones que parecen algo guiadas de antemano por los directores, esta modalidad de representación alcanza puntos altos en las charlas entre Ababacar y Mbaye. Son en esas conversaciones donde se percibe la soltura de ambos y la confianza que se tienen. Los dos amigos intercambian opiniones sobre las diferencias socioculturales entre Argentina y Senegal, en temas como el machismo, que revelan que es posible que el recambio generacional ponga lentamente en discusión cuestiones muy arraigadas en la sociedad senegalesa.

La dupla de directores optó por romper el estereotipo africano y también la representación observacional a lo largo del documental. La decisión de situar a los dos actores sociales frente a cámara y darles voz potencia el mensaje y obliga al espectador, especialmente al argentino, a pensar sobre los mitos, creencias y prejuicios que construimos colectivamente. No puede decirse que el documental ofrezca una mirada general de los senegaleses sobre los argentinos, pero en el intercambio cultural es un aporte valioso en sintonía con la idea que propone la película en su inicio: obtener lo bueno de tu país y dar lo bueno del mio.

 

 

 

Comentarios

comentarios