La mirada presenteAgustina Comedi sigue las huellas de su padre en un intento por develar su historia en "El silencio es un cuerpo que cae".

Un registro amateur hace diferentes tomas para captar los detalles del David de Miguel Ángel. La imagen intenta capturarlo de frente, de espalda y de costado para recorrer las venas, piernas y glúteos de la escultura. En primera instancia, la particularidad de estas imágenes quizás no sea tanto lo retratado sino quién retrata. El hombre detrás de la cámara es Jaime, padre de Agustina Comedi, quien decide abrir con estos planos El silencio es un cuerpo que cae.

Según relata en off la directora, Jaime era un aficionado a lo audiovisual: “Mi papá filmaba todo el tiempo. Cuando nací, compró una Panasonic y cuando murió, en enero del ’99, tenía una cámara en la mano”. A partir de esos registros caseros, Comedi indaga reflexivamente en torno a la mirada de ese hombre para tratar de encontrar algunos de sus secretos.

“Cuando vos naciste, una parte de Jaime murió para siempre”, le dijo a Agustina un amigo de él. Entrevistando a familiares y amigos de su padre, la directora reconstruye esa parte vedada. En los años 70, Jaime militaba en Vanguardia Comunista y organizaba reuniones con homosexuales de diferentes agrupaciones políticas que sufrían, al igual que él, la discriminación por sus deseos sexuales, incluso dentro de las mismas organizaciones de izquierda. Una de las entrevistadas, Susana, plantea una crítica a la moral cristiana de esas organizaciones: “Queríamos transformar la sociedad pero había cosas básicas que ni nos cuestionábamos”.

De esta manera, los testimonios no solo pretenden reconstruir aquella ‘otra vida’ que Jaime tendió a ocultar luego de su casamiento con Monona, la madre de Agustina; también ofrecerán una mirada crítica sobre la vida social y política en los años 70 y 80. No es por una decisión aislada e individual que Jaime ocultó su homosexualidad sino por una coyuntura de época, con un entramado social específico que imposibilitaba revelar sus deseos. La autocensura por el ‘qué dirán’ estaba, a su vez, impuesta por una represión furtiva que adoctrinaba a los cuerpos pues, según uno de los entrevistados en el film, luego de exterminadas las organizaciones políticas hacia 1980, las fuerzas policiales y militares comenzaron a encarcelar homosexuales bajo el argumento de “incitación al acto carnal”.

El silencio es un cuerpo que cae

En otra entrevista, Comedi vislumbra un viaje que su padre realizó con sus amigos por Europa y Estados Unidos. Aquí, quien presta el testimonio decidió no revelar su nombre ni dar su imagen a cámara en un claro indicio de que aún hay cosas que son preferibles mantener ocultas. La evocación por parte del entrevistado es acompañada en imágenes con una serie de polaroids de aquel viaje que incluyó una estancia en un hotel gay en Miami. Una década después, Jaime también viajaría a esa zona geográfica pero esta vez en plan familiar, con Monona y Agustina. A través del montaje, la directora cierra esa entrevista con imágenes de esas vacaciones familiares en Dinsey. ¿Habrá pasado Jaime por los mismos lugares en sus recorridas por Miami y Orlando? ¿Se le habrá despertado algún recuerdo de aquella vida vedada?

No sólo del montaje de archivo casero, entrevistas y una voz en off reflexiva se compone esta película. Comedi agrega otro recurso al conjunto fílmico: un uso creativo de los intertítulos. Durante una fiesta familiar, Jaime esboza un brindis: “Estamos en la mitad de la vida, los 40 años, y hay que elegir bien”. Abajo, en las letras sobreimpresas se puede leer: “Jaime se casó a los 40”. Así, la directora invita a preguntarnos en torno a los sentimientos de ese hombre cuando hacía alusión a esas palabras. ¿Pensaba, en algún grado, en sus propias elecciones? ¿Qué ocurría en su interior cuando decía “hay que elegir bien”? Jaime escogió casarse y cumplir uno de sus anhelos: tener una hija. Pero para conseguirlo, tuvo que ocultar su vida pasada. ¿Cómo pesaba esa decisión en su subjetividad?

A su vez, el film exhorta a pensar sobre las imágenes pues incluso en los aparentemente recreativos registros caseros se puede encontrar algo de lo no dicho. ¿Qué nos dicen las imágenes más allá de aquello que aparentemente muestran? Ante un festejo familiar, parece no haber nada más allá de un simple brindis; sin embargo, una correlación de datos entre la historia subjetiva de una persona y sus dichos puede develar más de lo que podría inferirse en una mirada simple. Asimismo, casi sobre el final, la directora vuelve a poner en pantalla los planos realizados por su padre sobre el David pero esta vez ante un espectador que ya conoce sus secretos. El recorrido en detalle por el cuerpo de mármol cobra otra significación: una parte de los deseos de Jaime pueden ser recuperados a través de su mirada, registrada en sus archivos audiovisuales.

El silencio es un cuerpo que cae nos devuelve la mirada de alguien ausente a través de sus registros. Esas imágenes emanan algo del orden de lo no dicho y la directora propone reflexionar sobre ello. El ejercicio de Comedi es, además de una forma de reconstruir una historia que le fue vedada, un intento por vencer las fuerzas del olvido. Han pasado varios años de la muerte de su padre y, ante la posibilidad de no recordarlo, un repaso por aquello que registró en imágenes caseras puede ser una manera de traerlo a la memoria, recuperando su cuerpo y voz.

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