Entrevistas

Pasión por el cine, pasión por FavioUn repaso por la obra cinematográfica de Leonardo Favio a través de los ojos de Alejandro Venturini, director del documental "Favio. Crónica de un director".

Alejandro Venturini y Favio

De los artistas más prolíficos de la Argentina, su apellido artístico es sinónimo de cine. Leonardo Favio, el del pañuelo en la cabeza, el del megáfono rojo roto, el que con su mirada marcaba presencia fuera y dentro del set de filmación. El director Alejandro Venturini se inspiró en la pasión que Leonardo sentía por el cine para rendirle con Favio. Crónica de un director un homenaje a su obra cinematográfica.

De película en película Venturini recorre a Favio. Pero es más que solo recortes de películas. Graciela Borges, Edgardo Nieva, Eliseo Subiela y su compañero de películas, su hermano y guionista, Jorge Zuhair Jury, entre otros, ahondan en detalles de los filmes y en el anecdotario que rodea a la gran figura del director.

«Favio miraba muchísimo cine, era un estudioso. Me contó que fue al cine a ver como 40 veces El Ciudadano de Orson Wells con un anotador“, recuerda Venturini sobre la única charla que tuvo con el gran director. En su infancia su padre le habló de Juan Moreira, uno de los personajes de Favio. En la adolescencia alquiló algunas películas de él y más tarde, en la universidad, estudió su cine y vio todas sus películas cronológicamente. Pensó en realizar un sitio dedicado a directores argentinos y Favio sería su primer entrevistado.

— La película surge por una entrevista que fuiste a hacerle para un sitio web que no prosperó, ¿qué recuerdo te quedó de tu encuentro con Favio?
— Mis nervios. Estaba muy nervioso y en un momento me trabé, tuve que sacar un papel con preguntas que tenía anotadas. Ahí Favio me tira un chiste, me dice “Dale, animate Ringo” y se entró a cagar de risa. Después cuando escucho la entrevista entendí en profundidad lo que me había dicho. El cine me gusta desde chico y la entrevista me reconectó con esa pasión.

— Del audio de esa entrevista se estructura el documental…
— El núcleo del documental tenía que ser la pasión, una pasión (el cine) que nace en la niñez y sobrevive a la adultez. La construcción de la película tiene que ver con las experiencias que Favio tuvo en cada etapa de su vida, lo que vivió en su infancia, lo que le aportó el peronismo, la música… Tratamos de ser fieles a la figura de Favio y a su cine pero sin dejar de ser fieles a nosotros mismos.

— Salvo en algunas fotos en la película se lo ve poco a Favio, ¿por qué tomaste esta decisión?
— Queríamos concentrar la atención en sus palabras, que se lo escuche hablar de cine, de su punto de vista sobre el cine. La mejor defensa de lo que él dice son sus películas, por eso también se buscó ejemplificar con sus filmes lo que dijo. Habla de un tipo coherente, sensato. Siempre hay un abismo entre lo que uno dice y lo que uno hace. Para nosotros era muy importante poder reflejar a alguien como Favio que tuvo esa distancia tan chica.

— Hacés una elección atractiva de distintas secuencias de las películas de Favio, entre ellas, el sopapo de Polin en Crónicas de un niño solo, ¿te esperabas ese sopapo?
— Diego Puente (Polin) contó que él no quería que el preceptor le pegara, se negaba a  filmar esa escena. Favio le intentó explicar que necesitaba realismo, pero él no accedía. Entonces puso una única condición ‘yo se la devuelvo’ y así quedó la trompada. No me esperaba esa escena ni la de la violación, que además sucede entre chicos.

— Las secuencias elegidas motivan a ver o volver a ver las películas, por ejemplo, con el momento del beso entre el dependiente y la señorita Plasini…
— Es un beso incómodo entre el dependiente (Walter Vidarte) y la señorita Plasini (Graciela Borges), un beso que solo se podía dar en un momento tan shockeante como la muerte de alguien y yendo en auto al velatorio del ferretero. En esta película se ve claro que Favio estaba adelantado para la época, por el montaje y sus movimientos de cámara.

— Después de haber visto tantas veces sus películas, ¿tenés alguna preferida?
— Mi preferida es El dependiente porque es la película más perfecta de Favio. El guión es hermético, no tiene ninguna fisura, nada que sobre ni que falte. Los personajes están construidos con una solidez irrefutable. Técnicamente, me parece muy avanzada a nivel estético, más allá del plano final; en esa época en el cine de autor no había tanto juego de montaje.

— El documental sintetiza su obra cinematográfica, ¿podés hacer una reflexión del Favio director?
— Mi viejo me hizo una observación: «más allá de que las películas no estén en buena calidad, también es funcional a lo que tratás de mostrar, de la época en que se hicieron, te transporta a ese entonces».  Es complicado hablar de Favio en cuanto a su contexto, cuando empezó a filmar había dos claras corrientes, el cine de autor y el comercial o de género. Creo que él logró hacer un puente entre esas corrientes. Para mi Favio es un género en sí y a la vez usa herramientas del cine convencional. Todo eso surge en él, lo que logró es producto de la pasión por el cine.

Comentarios

comentarios

About Author