Recomendaciones del Cine MigranteEl cine de lo real se hace presente con múltiples formas que abarcan el tema de la migración en un sentido amplio.

La octava edición del Cine Migrante presenta 78 películas de más de 20 países. A continuación, ofrecemos un recorte detallando algunos de los documentales que se podrán ver en el festival.

Lampedusa in winter, de Jakob Brossmann
[por Juan M. del Rio]

Cualquier sociedad, por más pequeña que sea, teje una serie de relaciones que la hacen compleja. La isla italiana de Lampedusa, ubicada en el mar Mediterráneo a 205 km de Scilia y a 110 de la costa africana, es un ejemplo de ello. El director, Jakob Brossmann, se detiene a observarla logrando un documental que funciona como un genuino ejemplo de la modalidad observacional en su sentido nichollsiano, es decir, sin recurrir a música extradiegética, voz en off ni entrevistas a cámara.

En los primeros cinco minutos del film, Brossmann despliega un recorte de lo que veremos en los restantes ochenta y cinco. Así, nos sitúa en un barco de la Guardia Costera que responde a un llamado de auxilio de parte de un grupo de refugiados sirios que naufraga en alta mar. A pesar de recorrer durante todo el día la zona donde debería estar la embarcación de los refugiados, la Guardia Costera no los encuentra. A continuación, dos placas -de las tres que habrá en toda la película-, detalla que desde que la Unión Europea empezó a bloquear las rutas seguras de los migrantes, cientos de refugiados tratan de llegar esta pequeña isla italiana. Las pocas palabras, la tipografía escogida y la dedicatoria final hacen que el uso de estos intertítulos sean sútiles y, a la vez, implican una toma de postura que refuta aquella idea del cine observacional como una modalidad discursiva no comprometida.Lampedusa in winter 2

Lampedusa in winter despliega dos conflictos: por un lado, el modo en que reciben los isleños a los migrantes africanos; por el otro, el ferry que conecta la isla con Sicilia se incendió, lo que repercute negativamente en todo su circuito productivo. Los isleños necesitan comercializar su pesca en el territorio continental y, además, comprar allí otros productos fundamentales para la supervivencia. La empresa dueña del ferry propone suplantar momentáneamente la embarcación por una más antigua pero, lejos de solucionar el conflicto, lo agranda: los pesqueros iniciarán una lucha que incluirá huelgas, asambleas y desabastecimiento en supermercados. Todo un desafío para la intendenta de Lampedusa que, a su vez, no olvida dar asistencia a los refugiados.


The war show, de Andreas Dalsgaard y Obaidah Zytoon
[por Juan M. del Rio]

La periodista siria, Obaidah Zytoon, relata en primera persona los acontecimientos ocurridos en su país desde la llegada de la primavera árabe hasta la guerra civil actual. Aquellos levantamientos de 2011 fueron recibidos con optimismo por grandes sectores de la sociedad que querían poner fin al autoritarismo de la familia al-Ásad, gobernantes de la República Árabe Siria desde hace más de 40 años. Registrando manifestaciones en las calles y charlas con sus amigos, Obaidah da cuenta de este levantamiento donde el pueblo sirio dejaba de tener miedo.

Sin embargo, la reacción del gobierno de Bashar al-Ásad no tardó en llegar y cualquier manifestación fue duramente reprimida. Las marchas y cantos de las protestas, lentamente, fueron convirtiéndose en funerales públicos. Ante la violencia del gobierno, algunos opositores entendieron que la única manera de derrocarlo era con más violencia, permitiendo el ingreso de grupos yihadistas que, consecuentemente, dieron inicio a la guerra actual. Obaidah, que no acuerda con esta salida, exhibe argumentos para entender que estos grupos radicalizados sólo le sirven al gobierno sirio para esgrimir en el exterior estar luchando contra el terrorismo.The war show

El relato de la periodista, por su parte, se vuelve íntimo cuando presenta a sus amigos. Momentos de ocio en la playa pueden remitir a las vacaciones de cualquiera en un lugar semejante. No obstante, el vínculo entre ellos se verá afectado directamente por esta guerra. Con las cálidas palabras que le dedica en su voz en off, Obaidah presenta algunos rostros de los 400.000 que se cobró la guerra.

The war show está estructurada en siete capítulos que aparecen en pantalla como si se trataran del índice de un libro. Así, desde el primer momento, sabemos que la historia que comienza con la “Revolución” terminará con “Extremismo”. Pero la potencia de las imágenes desplegadas en cada capítulo harán que esas palabras cobren un sentido más profundo.


Calabria, de Pierre-François Sauter
[por Martín Dianda]

El último viaje de toda persona, el que no es posible hacer sin ayuda, es el tema elegido por el director suizo Pierre-François Sauter en su segundo largometraje documental. Calabria es una road movie sobre dos empleados de una funeraria que llevan a un difunto calabrés de Suiza al pueblo de Gasparina en Italia.

CalabriaLas cámaras dentro del coche fúnebre separan e integran la vida y la muerte. Dentro del auto, José Russo y Jovan Nikolic manejan por turnos. En el habitáculo trasero, llevan un cajón que en su interior tiene un hombre que yace sin vida, alguien que como ellos llegó a Suiza en búsqueda de una mejor vida.

Los dos hombres vestidos de traje gris se conocen poco. Las breves charlas son acerca de grandes temas como el amor, la música y el lenguaje. Sus diálogos y silencios nos recuerdan que la muerte ocurre mientras sucede la vida, entre situaciones cotidianas simples que a veces pueden dar lugar al humor en medio de la tragedia.

El director Pierre-François Sauter demuestra con simpleza en este documental, con pocos personajes y escenarios, aquello de lo que hablará Sócrates antes de beber cicuta a sus seguidores, que la vida continúa a la muerte y que de la muerte sobreviene la vida.


Martirio, de Vincent Carelli, Ernesto de Carvalho y Tita
[por Juan M. del Rio]

Martirio narra la compleja lucha por la tierra del pueblo guaraní-kaiowá que habita la zona del Mato Grosso del Sur en Brasil. La disputa comenzó hace más de cien años durante la Guerra del Paraguay, con Estados nacionales cuyos límites territoriales no estaban del todo definidos, llegando hasta nuestros días con latifundistas queriendo ser dueños de cada fracción de tierra a su alcance para la explotación de los suelos. Vincent Carelli hace uso de la voz en off para contar esta historia y, con sus tonos, inflexiones y palabras escogidas, explicita el carácter subjetivo del discurso y su posicionamiento político.Martirio 2

El film presenta dos líneas temporales: por un lado, una rigurosa reconstrucción histórica que da cuenta de la complejidad del conflicto. Aquí, el material de archivo que incluye la película no es un mero complemento para la historia narrada en off sino que también es utilizado como espacio de reflexión para el realizador. Así, las pinturas de la Guerra del Paraguay, donde se retrata el heroísmo de soldados blancos, son contrapuestas con fotografías en las que se observa “la penuria de un ejército conformado por muchos negros e indios”.

La otra línea temporal, con mayor presencia en pantalla, se detiene en el presente de la lucha indígena tanto en el interior de su comunidad como en el exterior. Amenazas, desalojos y asesinatos, principalmente sobre los líderes kaiowá, son una constante en esas tierras -y también en estas, basta recordar el caso de Cristian Ferreyra en Santiago del Estero por citar sólo uno-. El film señala como autores de estos crímenes a sicarios y personal de seguridad privada contratados por los latifundistas. Hacia el exterior de la comunidad, los pueblos indígenas, que muestran su decepción con el gobierno de Dilma Rousseff, no cesan en su reclamo al Estado brasilero para obtener una justa demarcación de las tierras llegando, incluso, a irrumpir en el Congreso para que la problemática obtenga su carácter de urgencia.

 

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