Crítica

Los destacados del 2016Se despide un 2016 que contó con estrenos que abordaron diversidad de temas y formas de narrar lo real. Aquí, una lista con los mejores del año.

Se cierra un nuevo año y el cine de lo real no está exento de balances. En el 2016 se mantuvieron algunas tendencias: la cantidad de documentales estrenados es casi equivalente a la de ficciones; los festivales, muestras, espacios INCAA y algunos museos continúan siendo las pantallas con las que pueden contar los documentalistas para exhibir sus trabajos. Sin embargo, no todo fue estabilidad en el sector dado que algunos cambios impulsados por el INCAA fueron motivo de debate dentro de las organizaciones que nuclean a los cineastas.

Desde el punto de vista cinematográfico, la diversidad de temas y formas de narrar hacen del documental un género en constante renovación. Teniendo en consideración esos factores y la calidad técnica (fotografía, sonido y montaje), quienes trabajamos en Registro Documental hicimos una lista para destacar algunas de las producciones que tuvieron en cuenta tanto el contenido como la forma. Esta lista, como todas, no escapa de la subjetividad de quienes la arman. Sin más preámbulos, estos son nuestros elegidos:

Los cuerpos dóciles de Matías Scarvaci y Diego Gachassin.
Alfredo García Kalb, un particular abogado penalista, protagoniza un relato donde se critica el accionar de la justicia argentina. A través de un caso conoceremos cómo son los procedimientos judiciales, cuáles son las penas y sobre quiénes caen. Los realizadores accedieron a lugares muy difíciles de registrar, como la cárcel y un juicio, sin perder calidad en imagen y sonido. Cuenta con escenas impecables, difíciles de olvidar para el espectador.

Pibe chorro de Andrea Testa.
De los documentales que más semanas permaneció en el cine Gaumont, la película de Andrea Testa llegó a Rosario en un momento convulsionado y con marchas por seguridad. Prohibida en una sala de esa ciudad logró proyectarse en más espacios con buena afluencia de público. Los testimonios, la elección de la voz del poeta y dramaturgo Vicente Zito Lema y el trabajo de montaje ubican a Pibe Chorro como clara referencia entre las películas del género que proponen reflexionar y lo logra con creces- sobre la sociedad y la construcción de estereotipos.

La inocencia de Eduardo De La Serna.
De la mano de Eduardo de la Serna, la cámara se transforma en un niño más y el espectador puede sentirse otra vez en primer grado. La película es una crónica de un año en aulas que inician la primaria, con Gaby y More como protagonistas de similitudes y diferencias que marcaran sus destinos desde una edad tan temprana como la infancia.

El (im)posible olvido de Andrés Habegger.
El realizador narra su historia personal marcada por la desaparición de su padre. En un proceso de producción que duró cerca de seis años, el director viaja a México, Brasil y Mendoza, lugares donde estuvo con su padre, para ir tras la huella de su pasado. A su vez, cuenta con escenas grabadas en Súper 8, materiales que funcionan como el archivo de la historia personal de Habegger y una entrevista memorable a su madre. A lo largo del film, el director indaga sobre la memoria y el olvido, qué son y cómo funcionan, y por qué uno recuerda ciertas cosas y otras no.

Guido Models de Julieta Sans.
La directora nos presenta la historia de Guido Fuentes, un diseñador de moda que tiene una escuela de modelaje en la villa 31. El ritmo del relato, los colores pastel que nos muestra de otra manera el barrio donde vive y trabaja Fuentes y la música son rasgos destacados del primer largometraje de Sans.

Contra Paraguay de Federico Sosa.
Rescate histórico de una de las guerras más sangrientas y decisivas de Latinoamérica ¿Por qué sabemos tan poco de la Guerra del Paraguay? ¿Quiénes narran la historia? Las distintas posiciones en las fuentes consultadas, el material de archivo y las imágenes actuales de los lugares de batalla permiten al espectador acercarse a las respuestas.

Las calles de María Aparicio.
¿Documental? ¿Ficción? Poco importa. La opera prima de Aparicio es un bello retrato sobre Puerto Pirámides, un pueblo patagónico ubicado en la Península de Valdés. Con el correr de la película, y tomando un trabajo escolar como excusa, iremos conociendo las historias de sus pobladores. La cuidada fotografía y el mestizaje entre documental y ficción son algunos de los rasgos destacados de la película.

Arribeños de Marcos Rodríguez.
La posibilidad de disfrutar de la “China Town de Buenos Aires” sin moverse de casa.  “Lo importante eran sus historias para conocer la del lugar”, contó el director Marcos Rodríguez para explicar su decisión de no mostrar a los habitantes de este pequeño paseo de la ciudad. La cámara fija y los planos generales extensos completan un registro audiovisual atractivo, interesante y de inobjetable valor para el aservo cultural porteño.

Sucio y desprolijo de Paula Alvarez y Lucas Calabró.
Contar la historia de un género musical implica superar varios problemas: conocer o saber acerca de sus protagonistas, encontrarlos, enlazar sus testimonios y por último, satisfacer a sus fans. La apuesta de Álvarez y Calabró es superadora no solo por las entrevistas obtenidas sino porque también logra plasmar el espíritu metalero y mixturar con crítica al género.

70 y pico de Mariano Corbacho.
No había antecedentes de una película de un director que narrara la historia de un familiar con vínculos en favor de la última dictadura. No había hasta que Mariano Corbacho presentó el caso de Héctor Corbacho, su abuelo y ex decano de la Facultad de Arquitectura. La complejidad de un drama familiar se articula con una explicación rigurosa y detallada del contexto sociopolítico de la época. Documental de memoria para dejar en claro que aún quedan cosas por contar.

► Implantación de Fermín Acosta, Lucía Salas y Sol Bolloqui.
Un barrio planificado racionalmente se diferencia del realmente existente. El complejo de edificios que componen Lugano I y II era presentado con planos arquitectónicos que imaginaban un barrio ‘ordenado’, ‘limpio’ y al mismo tiempo sin cultura: muestran personas sin rostros, caminantes sin interacción humana. Ante ello, los directores construyen un documental de observación donde presentan algunas de las historias de las personas que viven allí.

Cáncer de máquina de Alejandro Cohen Arazi y José Binetti.
No es justo pero la película de la dupla de directores sobre Salinas Chicas puede sintetizarse en estas palabras: encontrar orden dentro del caos natural. Montaje especial de sonido e imágenes para componer videoclips con animales, insectos y máquinas. Un gran trabajo, acaso lisérgico, para plasmar un inhóspito lugar y sus habitantes.

Kombit de Corcho Garisto.
Desde el presente se revisan las raíces del pasado de Haití que desde hace décadas padece gravísimos problemas socio ambientales, políticos y económicos. Destacada fotografía para un documental que posa la mirada sobre un país que frente a cada catástrofe es noticia y que luego se lo tapa tan profundo como a los responsables de su miseria.

El padre de Mariana Arruti.
La directora se embarca en una búsqueda para conocer la verdad sobre la muerte de su padre, Juan Arruti. A ella le habían contado que murió en un accidente ferroviario en 1973 pero esa versión presentaba sus fisuras. A partir de testimonios de familiares y compañeros de militancia de su padre, la realizadora intenta desenredar la historia silenciada. A su vez, la película presenta mixturas en lo visual con escenas ficcionalizadas e imágenes en Súper 8 que funcionan como grabaciones caseras e intentan reconstruir ese pasado que Mariana, al inicio del film, dice no recordar.

► El teorema de Santiago de Ignacio Masllorens y Estanislao Buisel.
El director Hugo Santiago, quien tuvo como guionistas a Bioy Casares y Borges en su primer film, Invasión, presentó en 2015 El Cielo del Centauro. El documental de Masllorens y Buisel es un seguimiento al proceso de producción de esa película: cómo se gestó, cómo fue el rodaje, cómo se montó y se estrenó. Los debates internos sobre un guión técnico que sólo Santiago entiende, los testimonios de quienes trabajaron con él, los intercambios de mails con Mariano Llinás y la escena que exhibe una jornada de montaje, hacen de este film una película muy disfrutable para la cinefilia y aquellos interesados en saber cómo es el trabajo del cine desde adentro.

 

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