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La diferencia entre ver y mirar el Barrio ChinoEn "Arribeños" el director indaga sobre la particular zona asiática del barrio de Belgrano.

director marcos rodriguez arribeños

Se acercó al Barrio Chino a través de una amiga taiwanesa que conoció en la facultad y le recomendaba restaurantes. Un día comiendo en uno de los locales que hay por la calle Arribeños se le presentó la idea de contar la historia de la comunidad taiwanesa que dio origen al barrio. No mostrar caras, registrar el lugar durante un largo lapso de tiempo y hacer planos generales fijos fueron las tres decisiones estéticas básicas que tomó para filmar. Arribeños es el primer documental y segunda película del director Marcos Rodríguez.

— Son muy marcadas las decisiones estéticas del documental, ¿cómo las tomaste?

— Fueron decisiones que tomé en el comienzo. Quería contar la historia de varias décadas de la comunidad taiwanesa, generar un puente entre esas personas y quienes vieran la película. En mi objetivo los planos largos buscan que el espectador componga un gran plano general del lugar y su historia.

— ¿Por qué hay mayor enfoque en la comunidad taiwanesa que en la china?

— Explicar la cuestión Taiwán-China resultaba complejo porque había que contar aspectos históricos  y políticos, hacerlo me alejaba de mi objetivo para este documental. Los taiwaneses llegaron primero, fue en los ‘70 y ’80. Por esos años no se podía salir de China; los chinos llegaron después del 2000. Contar la historia del barrio me orientó hacia la comunidad taiwanesa porque la historia del barrio en su origen es taiwanesa. Hoy la composición es distinta.

— Los planos generales fijos casi me convencieron de que el barrio podrían tener 10 o 15 cuadras. La vida en la ciudad nos pierde de mirar detalles.

— La idea fue poner la cámara para mirar lo que uno no está mirando, mirar lo que está pasando porque no te parás a hacerlo. La diferencia entre ver y mirar.

— ¿Qué directores tomaste como referencia para la idea de los planos generales?

— Me interesé por las películas del director surcoreano Hong Sang-soo y las del italiano Giovanni «Nanni» Moretti.  Para este documental, al usar el plano general, tenía en mente al taiwanés Hou Hsiao Hsie.  En los ‘70 los jóvenes directores taiwaneses, como él en ese entonces, empezaron a filmar la historia de su país, una historia muy dura. Las películas de Hou Hsiao Hsien no tienen un solo protagonista sino varios y registran un amplio período temporal, eso también me sirvió de referencia.

— Decidiste no mostrar las caras de quienes hablan, ¿aparecen en alguna escena en forma indirecta?

— No, no aparecen. En algún punto quería hacerlo porque son los que cuentan su propia historia. Pero si muestro una persona con rasgos orientales y habla con acento porteño el espectador individualiza y se fija más en cómo habla. La individualización iba a jugar en contra del trabajo general, la historia de los taiwaneses.

— En la escena del tren una voz lee: “Una vez al mes me dirijo en tren hacia Belgrano, adonde está mi solitaria patria entre dos calles. Sentado sobre un banco en el andén, miro la gente pasar a ambos lados de los rieles, mientras espero a que llegue el tren que viene de Tigre”  Y sigue con más pero, ¿de quién es la poesía y quién la lee?

— El poema fue un hallazgo. Empecé a investigar sobre cultura china y compré un libro de poesía China. Lo escribió un poeta chino en un momento que vino a Buenos Aires, entre 2002 y 2003. Transmitía las sensaciones que yo quería para generar una experiencia en el espectador. Es el otro lado, un chino viendo Buenos Aires, opuesto a lo que es el documental de un argentino que mira a la comunidad asiática. La frase la lee Sofía, mi amiga taiwanesa.

— ¿Qué te transmitió la gente del lugar después de ver la película? ¿Proyectaste el documental en el barrio?

— La repercusión fue muy buena, les gustó que se haya contado su historia. Es una historia que se está perdiendo con el tiempo, hubo un cambio fuerte con la globalización y la tecnología. Antes se reunían, venían al templo y a ver películas. Socializaban más. Hay algo de querer recuperar eso y les pareció importante. En el barrio no la proyecté. En el MALBA estamos trabajando con la embajada de Taiwán. Queremos ponerle subtítulos a la película para que los más grandes que les cuesta el español también puedan verla.

  • Arribeños de Marcos Rodríguez
    Cine BAMA (Av. Pres. Roque Sáenz Peña 1145): Del 11/2 al 17/2 funciones a las 18.
    MALBA (Avenida Presidente Figueroa Alcorta 3415): Funciones todos los viernes de febrero a las 20.
Foto: Emiliano Desouches

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