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“Queríamos mostrar un Haití que trabaja”Entrevista con los realizadores de Kombit, el director Aníbal Garisto y el guionista Carlos Galán.

kombit anibal garisto y carlos galan

El terremoto en la ciudad de Puerto Príncipe hizo que durante 2010 la atención de los medios se concentrara en Haití. En ese momento, el director Aníbal Garisto se encontraba trabajando con el documentalista Carlos Galán quien le transmitió su pasión y conocimiento sobre la historia de ese país. Así empezó a germinar Kombit, la película que muestra la vida de los haitianos bajo un sistema de dependencia impuesto por las potencias.

Registro Documental charló con ambos cineastas para conocer más detalles sobre la película y la situación actual haitiana.

— ¿Cómo se acercaron a Haití?

Carlos Galán: Me interesé por cuestiones históricas, por hitos latinoamericanos que mucho no se difunden. Haití fue el primer país de América latina en independizarse, el primero en abolir la esclavitud, tuvo la primera constitución donde no importa el color de piel y además es el primer lugar al que llegó Colón. La diferencia entre ese país de vanguardia y el actual, el país más pobre de América, nos obligó a querer saber más sobre qué pasó.

Aníbal Garisto: En la época en que el país era noticia por el terremoto estábamos trabajando juntos, Carlos es muy bueno investigando y me transmitió su pasión por Haití. Así empezó Kombit.

— ¿Por qué decidieron que el eje del documental sea la producción de arroz?

Aníbal Garisto: En 2012 viajamos a Puerto Príncipe con la idea de investigar, pero una vez ahí decidimos movernos al interior del país. Queríamos saber qué fue lo que hizo fuerte a la revolución de 1804 y eso nos llevó a los campesinos. En la investigación de Carlos no habíamos visto cosas que hablen del campesinado, siempre se mostraba otra parte de Haití.

Carlos Galán: Teníamos una necesidad de separarnos de la imagen de los medios: pobreza, sufrimiento y gente viviendo en carpas. Queríamos mostrar un Haití que quiere trabajar, que quiere recuperar la soberanía alimentaria que se fue perdiendo.

— ¿Qué descripción pueden hacer de la sociedad haitiana?

Galán: Haití es un país tremendamente desigual. Hay una pequeña elite, una incipiente clase media y la mayoría es clase baja. La clase media que tiene las herramientas educacionales (NdR: solo hay educación privada) con capacidad para cierto liderazgo emigra, está en Estados Unidos o Francia.

Garisto: El campesinado empobrecido se traslada a la ciudad. Esto separa familias, los padres se tienen que ir a buscar trabajo y los chicos quedan con sus primos, hermanos, tíos y/o abuelos. La composición de la familia se vuelve diferente. En este momento se está planeando aumentar la cantidad de maquilas con la excusa de que habrá más trabajo. Pero en realidad no serán trabajos dignos, habrá mayor explotación laboral.

— La presencia de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH) es clave como fuerza de control…

Garisto: Primero fue a través de las dictaduras y luego con grupos económicos. Estados Unidos, Francia y otras potencias ahora están usando otra forma de ocupación. Estados Unidos logró a través de la ONU armar una carta que dice que Haití necesita una misión estabilizadora de paz con una fuerza militar, pero ¿cómo una fuerza de paz va a llevar tanques?  ¿Cómo una fuerza de paz va a tener militares armados en la calle? ¿Qué vigilan? Eso se puede replicar en cualquier momento y en cualquier parte del mundo porque ya está aceptado.  Por otro lado, los organismos sociales plantean que si se quiere ayudar al país lo pueden hacer con la compra de arroz haitiano o con la contratación de ingenieros agrónomos. Eso no se hace porque así Haití crecería y dejaría atrás la dependencia.

Galán: La gente no quiere a los soldados en la calle. A la clase alta tampoco le gusta la presencia de la MINUSTAH, solo le sirve a una pequeña elite que está gobernando y le conviene el statu quo.

— ¿Cuál es la situación política actual?  

Galán: Haití es un país difícil, se persigue a los estudiantes, a defensores de derechos humanos, sindicalistas, dirigentes sociales y trabajadores. Muchas marchas terminan en represión. En abril habría elecciones presidenciales. Votar es difícil en el interior porque el sistema de sufragio no está bien implementado. En este clima de tensión Haití es un polvorín, no se sabe que pasará.

Garisto: En la actualidad no hay presidente ni primer ministro. Hay grupos económicos concentrados que pretenden que esta situación continúe y esto beneficia a que siga la MINUSTAH.

Galán: Está pendiente la segunda vuelta para elegir presidente, uno de los candidatos se niega a participar porque hay un alto grado de fraude. En estos días está gobernando una comisión provisoria.

— ¿Pudieron mostrar la película en Haití?

Garisto: Estamos en contacto con organizaciones sociales de allá, la pudieron ver a través de Internet pero también queremos que la vea el campesinado. Nos interesa llevarla a Estados Unidos, a las universidades y poder alcanzar un público no tan conocedor de estos temas.

¿Qué significa kombit?

Los esclavos que llegaron a América provenían de diferentes lugares de África y para comunicarse crearon el idioma creol, una mezcla del francés con distintas lenguas africanas. La Isla Española, hoy Haití y República Dominicana, albergó a más de 500 mil esclavos. Frente a la escasez de alimentos, los conquistadores les dieron a los esclavos porciones de tierra para autoabastecerse. Cada uno cosechaba sus alimentos y ayudaba a cosechar los de otros. La palabra kombit proviene del creol o criollo haitiano y hace referencia a ese sistema de producción solidario. Los haitianos, sin posibilidad de contar con máquinas para la producción, lo mantienen hasta el día de hoy.

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