Crítica

Rockeros con overolEntrevista con el director de "Sueños de rock", film que retrata la intimidad y cotidianeidad de los miembros de Vórax.

Un gasista arregla una estufa mientras habla de lo que siente el artista cuando muestra lo que hace. Un vendedor de instrumentos musicales prueba equipos a posibles compradores y presenta su virtuosismo en guitarra, batería y otros objetos. El ex-baterista de Almafuerte narra su experiencia en la banda de Ricardio Iorio en una sala de ensayo que armó en su casa. Ellos forman Vórax, una banda de heavy metal que lleva más de 20 años arriba del escenario, y protagonizan Sueños de rock, el rockumental de Alexis Jorquera.

Jorquera recibió un cassette de un amigo de Cipolletti y allí descubrió los sonidos de Vórax. Luego, llegó el tiempo de verlos en vivo en Flores: “Me impactaron desde lo musical y también por la energía que expandían. Me imaginé que debía haber alguna historia interesante detrás de estos veteranos que parecían pendejos por la polenta con la que tocaban, y que además eran virtuosos, profesionales y humildes”.

Suenos de rock - Vorax
De izquierda a derecha: Gustavo “Shaffo” Pastor -bajo y voz-, Rubén Martínez -guitarra- y Walter Martinez -batería-.

Los hermanos Walter y Ruben Martínez junto con Gustavo Shaffo Pastor fundaron Vórax en 1988. Luego de telonear a Almafuerte en 1997, Walter se sumó como baterista en esa banda. Sin embargo, mientras Ruben y Shaffo buscaban rearmar la banda, Walter extrañaba rockear con su hermano: “tenía ganas de tocar con él, lo más lindo que le puede pasar a una persona es estar con su hermano”, dice, emocionado, el baterista en el documental.

Alexis Jorquera, de manera totalmente independiente, realizó Sueños de rock, un documental que le llevó cuatro años producirlo. En ese tiempo, el director estuvo pendiente de los movimientos de Vórax para registrarlos en shows, ensayos e, incluso, en la cotidianeidad laboral y familiar de los miembros de la banda. Luego, le llevó un año realizar el guión y la edición.

¿Cómo reaccionaron ellos ante tu idea?
— Muy bien, aunque ahora intuyo que con cierta desconfianza y con justa razón. No me conocían, no sabían para qué iba a ser el trabajo ni cuánto tiempo ni por qué. Sin embargo, hicimos un pacto de confianza mutua, desde el primer día. Quizás por la sencillez de la propuesta o por la oportunidad de ser registrados, lo cual era, sin dudas, un reconocimiento debido.

 ¿Cuál es la escena o la parte que mejor representa al documental?
— La escena en la que discuten sobre ir a tocar a Baradero o no. Ahí se presentan dos caminos: Ser consecuentes con el deseo que los moviliza, que es tocar en vivo; o bien, cuidar los recursos y la dignidad del grupo. Ahí es donde cualquiera de nosotros se puede preguntar: ¿Qué hubiera dicho yo en ese momento? ¿Comerme el viaje sabiendo que allá no iban a estar todas las condiciones dadas o quedarme tranquilo en casa después de una semana dura de laburo, que también me lo merezco y lo necesito? Evidentemente, cuando se “trabaja” de lo que a uno lo apasiona, el esfuerzo no cuenta como trabajo.

En la filmación, ¿tuvieron dificultades?
— La falta de recursos fue sin dudas una dificultad. Se grabó todo con dos personas como máximo registrando todo. Mi compañero de trabajo y amigo, Marcelo Moreno, camarográfo exquisito y yo. Lo cual fue una ventaja porque cuanto menos gente hubiera alrededor de ciertos momentos, mejor para no trastocar la intimidad del momento; pero cuando ves lo que grabaste o cuando oís lo hecho, pensás, que bien me hubiera venido un sonidista o un productor que estuviera en algunos detalles que te pueden ahorrar disgustos a posteriori.

¿Qué te dijeron los miembros de Vórax después de ver la película y cómo es la reacción del público?
— El “estreno oficial” fue en casa de uno de los protagonistas con todos ellos y las familias, nadie más, muy íntimo. Fue muy intenso para mí porque siempre estaba el temor de que se sintieran muy expuestos o que alguna lectura mía no se entendiera. Pero por suerte fue todo muy cómodo. Ellos se emocionaron mucho y hasta se rieron de sí mismos y de lo que parece ser una carrera contra los obstáculos de la vida subidos a un carro que es una banda de rock. Esa noche es inolvidable. Y el público sale sorprendido porque entra pensando que va a encontrarse con la típica historia discográfica de la banda pero se da cuenta que no es así.

¿Qué es para vos lo más interesante de la película?
— Que es una historia universal y aplicable a cualquier actividad que realicemos por vocación, ya sea una actividad artística, deportiva o profesional. Cuando está puesto el corazón ahí, difícilmente puedas imaginarte la vida sin eso que hacés, porque eso que hacés le da sentido a la vida y cuando lo hacés todo lo malo que podés estar atravesando, se olvida. Eso es sanador.

 

Se puede ver online Sueños de rock de Alexis Jorquera aquí:

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